NO BUSQUEMOS LO SOBRENATURAL,
BUSQUEMOS A DIOS Y EL HARÁ LO SOBRENATURAL.
Un hombre llamado Simón – Hechos 8:9-25.
Veamos la situación en aquellos días Hechos 8:1 En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles Esto parecería una tragedia, sin embargo, se convirtió en una oportunidad para predicar el evangelio en regiones distantes. Los creyentes anunciaron el evangelio en Judea y Samaria. La cosecha espiritual fue maravillosa y fue especialmente notoria en Samaria. Hechos 8:6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Así que había gran gozo en aquella ciudad. Hechos 8:8.
Había gran gozo en Samaria, eran muchas las personas que estaban recibiendo a Cristo como Salvador, el gozo de su salvación, como resultado de la predicación de Felipe. Lo que empezó como una «gran persecución» (v. 1) se convirtió en «gran gozo» (v8)
Dondequiera que se siembra la buena semilla es decir los hijos del reino, está la cizaña los hijos del malo (parábola de la cizaña del campo Mt 13:36-40), Satanás siembra falsificaciones. Siempre que Dios hace algo maravilloso, Satanás está oponiéndose. Por eso el siguiente pasaje empieza con, pero, para señalar un contraste
Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Hechos 8:9-11.
Pero todos en Samaria habían oído hablar de Simón, era un hombre famoso. Su fama se debía a que antes ejercía la magia en aquella ciudad. Por eso se le conoce como Simón el mago. Al hablar de que Simón ejercía la magia, se debe entender que Simón era lo que hoy se conoce como un brujo. Practicaba una mezcla de ciencia y superstición, que incluía la astrología, la adivinación y el ocultismo. Por medio de estas artes mágicas, Simón había engañado a la gente de Samaria haciéndose pasar por algún grande.
En todas las artes mágicas se manifiesta el poder de Satanás. Por eso los creyentes no debemos tener parte en nada que tenga que ver con la brujería, con adivinación, con astrología, con horóscopos, lectura de la suerte y cosas por el estilo, recordemos que es una de las cosas que Dios abomina. Deut.18:10-12 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.
Cuando se manifiesta el poder satánico por medio de la magia, la gente queda maravillada, estupefacta.
Así que, Simón era uno de estos magos. Su capacidad era tal que en Samaria a éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande. En su ignorancia, la gente pensaba que el poder que tenía Simón para realizar sus artes mágicas provenía de Dios. Por eso decían erróneamente este es el gran poder de Dios.
Desde hace mucho tiempo, la gente tiene la tendencia a atribuir a Dios algo que no proviene de él, sino de Satanás. No nos engañemos. No todo lo sobrenatural, lo milagroso, proviene de Dios. Satanás también es poderoso, aunque no es todopoderoso y por medio de Simón el mago, con sus artes mágicas había engañado a la gente mucho tiempo. Esa era la condición de la gente de Samaria, engañada, estaban hundidos en las tinieblas, embaucados por la mentira. Mateo 24:24.
Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo se bautizaban hombres y mujeres. Hechos 8:12.
Dios en su amor, en su gracia y en su misericordia, puso allí a Felipe para que sea una luz en medio de las tinieblas espirituales. Felipe anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo en Samaria, anunciaba las buenas noticias acerca del reino de Dios. El reino de Dios es en la cual se reconoce y se acepta el gobierno de Dios. Para que el hombre sea parte del reino de Dios es necesario que reciba al Señor Jesucristo como su Salvador personal. Por eso es por lo que Felipe ponía tanto énfasis en la persona y la obra del Señor Jesucristo. Dios hizo su obra y el resultado fue extraordinario.
Los samaritanos creyeron el contenido del mensaje divino, creyeron a Dios, tanto hombres como mujeres, y demostraron públicamente su fe por medio del bautismo.
También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. Hechos 8:13
La mayoría de los seguidores de Simón el mago se hicieron cristianos y también creyó Simón mismo, de labios para afuera lo aceptó como su Salvador y hasta se hizo bautizar. Pero no lo hizo de corazón, no hubo arrepentimiento; fue por interés, por los beneficios, estaba siempre con Felipe, el seguía al hombre como muchos hoy; a Simón no le interesaba para nada lo que Felipe predicaba y enseñaba. Lo único que interesaba era las señales y grandes milagros que ocurrían (lo mismo que sucede hoy en día dentro algunas congregaciones. Por eso Simón estaba atónito, estaba maravillado, asombrado. Poco interesaba a Simón que los samaritanos estaban pasando del estado de muerte espiritual al estado de vida espiritual, menos le interesaba predicar él también las buenas nuevas de salvación. Lo que contaba para él era lo milagroso, lo sobrenatural, interesado de las ganancias que podría obtener de ellas. ¡Cuidado todo lo que no este en la biblia no es de Dios!
Actualmente tantas personas se acercan a Dios no por un genuino deseo de arreglar sus cuentas con él, sino solamente por la curiosidad de ver cosas sobrenaturales “o supuesta mente sobrenaturales”, muchas veces falseadas. Por eso muchos pasan, siguen buscando y quedan donde quedan encantados, donde se les da, lo que daba Simón el mago.
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Hechos 8:14-17
No había duda de que los samaritanos entendían bien el mensaje del evangelio, oyeron la palabra y por la fe que viene por oír la palabra, Romanos 10:17 habían recibido al Señor Jesús como Salvador. Pero Pedro y Juan también notaron que a los creyentes samaritanos les faltaba algo importante. Los creyentes samaritanos no tenían el Espíritu Santo. Por eso, Pedro y Juan oraron a Dios por los creyentes samaritanos para que recibiesen el Espíritu Santo. Antes de la venida de Pedro y Juan, el Espíritu Santo no había descendido todavía sobre los creyentes samaritanos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Fue así como Pedro y Juan imponían las manos a los creyentes samaritanos y éstos recibían el Espíritu Santo.
Notamos que en el caso de los creyentes samaritanos hubo un tiempo entre el momento que recibieron a Cristo como Salvador y el momento que recibieron el Espíritu Santo, y que fue necesario que los apóstoles hagan imposición de manos para recibir el Espiritu Santo.
Así fue aquí, por la rivalidad que había entre judíos y samaritanos. Dios no quería que los samaritanos tengan su propia iglesia independiente de la iglesia en Jerusalén y por eso, retrasando la venida del Espíritu Santo, obligó a que la iglesia de Jerusalén, representada por Pedro y Juan, al imponer manos, tome parte en la formación de la iglesia en Samaria. Los creyentes samaritanos entendían de esta manera que ellos son parte de lo que Dios hizo primeramente en Jerusalén, no algo independiente.
Hoy en día, el Espíritu Santo viene a morar en un creyente tan pronto como recibe a Cristo como Salvador, el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado con el Espíritu Santo de la promesa; sin necesidad de que nadie haga imposición de manos; ni que nos diga recibe el Espíritu Santo o recibe la unción, la nueva unción o la doble unción.
Primero: Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. 2 Corintios 1:22-23.
Segundo: En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa Efesios 1:13.
Tercero: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Corintios 3:16.
Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Hechos 8:18-19
Simón vio que todos los creyentes samaritanos a quienes Pedro y Juan imponían las manos recibían el Espíritu Santo. Simón pensó que bueno sería si él también pudiese hacer lo mismo. Seguramente sacaba cuentas todo el prestigio y sobre todo el dinero que podría ganar si tuviera el poder de otorgar el Espíritu Santo a todo aquel a quien él imponga manos. Por su torcido corazón o sea su iniquidad, Simón pensó que podría comprar de los apóstoles el poder para otorgar el Espíritu Santo a todos los que el imponga manos y obtener ganancias en la venta.
Simón el mago es el prototipo de los que usan la religión para enriquecerse ilícitamente y lo hacen descaradamente y así todo tienen muchos seguidores que también solo buscan los beneficios que esperan obtener para su prosperidad. Entonces hay quien vende y quien compra las cosas de Dios, esa son sus contrataciones; al respecto leamos que dice la palabra de Dios. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Ezequiel 28:18
En el libro de Miqueas dice: Oíd ahora esto, jefes de la casa de Jacob, y capitanes de la casa de Israel, que abomináis el juicio, y pervertís todo el derecho; que edificáis a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia. Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros. Por tanto, a causa de vosotros Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque. Miqueas 3:9-12
Por eso la palabra de Dios demanda de los que tienen el cuidado de las congregaciones locales: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 1 Pedro 5:2 - Que no sean codiciosos de ganancias deshonestas 1 Timoteo 3:3. Esto significa que no usen su posición para obtener réditos económicos mal-habidos.
Cual fue la respuesta del Apóstol Pedro a Simón: Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estas. Hechos 8:20-23.
El Apóstol Pedro de una manera directa responde a Simón el mago. Tu dinero perezca contigo. Pedro muestra la miseria espiritual de Simón el mago. Así como el dinero esta condenado a perecer, Simón el mago también esta condenado a perecer por su impiedad.
Porque has pensado que el don de Dios, refiriéndose al Espíritu Santo, se obtiene con dinero. La gente que tiene dinero piensa que puede comprar cualquier cosa con dinero, pero existen cosas que no se pueden comprar ni con todo el dinero del mundo. Entre esas cosas está el don de Dios, o el regalo de Dios, el Espíritu Santo, el cual es dado como un don o un regalo a todo aquel que de corazón recibe a Cristo como Salvador.
No tienes tú parte ni suerte en este asunto. Le está diciendo no formas parte de lo que Dios estaba haciendo entre los samaritanos. Aunque estaba siempre junto a Felipe, Simón el mago no era parte de la obra de Dios en Samaria.
Simón el mago no era un verdadero creyente, a pesar de que de labios para afuera confesó haber recibido a Cristo como su Salvador. Las palabras dichas no tienen valor cuando no provienen de un corazón sincero, un corazón recto delante de Dios. Las palabras dichas podrían engañar a los hombres, pero no a Dios quien conoce el corazón (El escudriña nuestros corazones y prueba nuestros pensamientos Jeremías 17:10)
Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón.
Arrepiéntete, pues de esta tu maldad, arrepiéntete, piensa lo opuesto que estabas pensando, cambia tu mente en cuanto a comprar el Espíritu Santo. Lo que Simón el mago estaba pensando era algo terriblemente malo. Además, Pedro le dice y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón Dios solamente Dios, es el que perdona los pecados. Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. Intensa amargura y encerrado en su maldad, esta es la condición de todo aquel que pretende obtener ganancias deshonestas con el pretexto de servir al Señor. Es una esclavitud que conduce a la destrucción espiritual.
Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.
Con esta respuesta Simón el mago confirma su corazón endurecido. No sentía el más mínimo remordimiento por haber pretendido comprar con dinero el don de Dios; ni se inmuta; la codicia satura su corazón. Se dan cuenta, que no le preocupaba el pecado sino solo la consecuencia del pecado. Así como Simón hay creyentes que piden orar por las consecuencias de su pecado, sin haberse acercado a Dios y confesar su pecado, recuerden Si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y librarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9.
Simón el mago no quería él mismo rogar a Dios por sí mismo. Quería que Pedro y Juan rueguen al Señor por él. Otro indicio de que Simón el mago no tenía una relación personal con el Señor Jesucristo.
La palabra nos dice que debemos orar unos por otros Santiago 5:16, pero este no es el caso, porque el pedía orar por evitar las consecuencias de su pecado sin primero hacer lo que Pedro le está diciendo, Arrepiéntete, pues de esta tu maldad, y ruega a Dios.
Primero: Usted tenga mucho cuidado con la sinceridad o la veracidad de su decisión por Cristo. Sea de un corazón recto delante Dios. No sea que Usted también, como Simón el mago, sea solamente un seguidor del Señor de labios para afuera. Recuerde que algún día se manifestará lo que en verdad hay en su corazón, como le sucedió a Simón el mago. No tarde más, arregle sus cuentas con Dios hoy mismo.
Segundo: El enriquecimiento vendiendo los servicios ministeriales está a la orden del día. Vivimos en una época donde hay muchos que los venden y muchos que los compran, hay corrupción, se han pervertido, hay muchos ministros, muchos cantantes cristianos que Dios les ha dado un don y lo venden. Mateo 24:24.
Tercero: A mí no me cabía en la cabeza como alguien puede hacer esto y de la manera que lo hacen; Hechos 8:23 me respondió Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estas.
Cuarto: Todos aquellos que se encuentran en esa situación o han pensado de hacer negocio en la obra de Dios todavía hay tiempo para desistir porque Dios “De ningún modo tendrá por inocente al culpable” Y aun hay oportunidad para tu vida “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Éxodo 34:7 - Hebreos 4:16.